Existe un momento donde el arte digital del diseño de packaging de alta gama abandona la pantalla para someterse a la prueba de la verdad: el contacto con el papel, la luz y las manos.
Como ya les contamos, para celebrar la trayectoria y el espíritu de Mayerhofer Argentina, convocamos al reconocido diseñador Nano Alfonsín para crear una etiqueta institucional única, concebida bajo la inspiración de los antiguos libros de aventuras y realizada con la más alta tecnología de LEONHARD KURZ y Hinderer + Mühlich (H+M).
Ahora nos adentramos en una entrevista exclusiva, donde Nano reflexiona sobre el comportamiento de la luz a través de las veladuras, la dimensión táctil del lujo contemporáneo y la evolución del diseño de vinos en nuestra región.
1• La etiqueta como la portada de una historia
Mayerhofer: Nano, en tus proyectos siempre hay una fuerte carga conceptual y narrativa, tal como vimos en la etiqueta institucional de Mayerhofer inspirada en las novelas de aventuras y las travesías familiares. Desde tu perspectiva, ¿cómo logra una etiqueta convertirse en la “portada” de un relato antes de que el consumidor siquiera descorche la botella?
Nano Alfonsín: Una etiqueta empieza a contar mucho antes de que alguien lea una palabra. La manera en que miramos una ilustración, el tiempo que tardamos en comprenderla, sus colores, sus formas, sus códigos o incluso el impulso de tomar la botella ya forman parte del relato.
Con la etiqueta de Mayerhofer queríamos despertar el interés por conocer la historia de la empresa, sin contarla de manera literal. Preferimos abordarla desde un lugar más sugerente y construir una imagen capaz de hablar de viajes, generaciones, decisiones y territorios todavía por descubrir.
Así llegamos al imaginario de los antiguos libros de aventuras. El timón, los personajes y los hemisferios no explican directamente la trayectoria de la empresa; funcionan como pistas.
“Una buena portada no revela el final. Una buena etiqueta tampoco.
Su trabajo es hacer que quieras saber más.”

2• El comportamiento de la luz a través de las veladuras
Mayerhofer: Para esa pieza en particular decidiste trabajar con la serie semitransparente KURZ Lumafin®, que rompe con el metalizado plano de siempre. Esto demuestra la enorme cantidad de herramientas y soluciones que ofrece LEONHARD KURZ para hacer posible que los matices, los reflejos medidos y el fondo del papel interactúen entre sí. ¿Cómo cambia la experiencia visual de un vino cuando tus diseños se animan a explorar esta versatilidad de materiales?
Nano Alfonsín: Lo que me interesó de Lumafin® fue su capacidad de convivir con el dibujo. Al ser semitransparente, la ilustración sigue viva debajo y el papel continúa participando.
En la etiqueta utilizamos distintos foils semitransparentes —transparente, azul y marrón— para trabajar por capas. Algunas formas se perciben de inmediato y otras aparecen con el movimiento de la botella o cuando cambia la incidencia de la luz. La misma imagen puede mostrarse de diferentes maneras sin necesidad de agregar nuevos elementos.
Este tipo de material permite salir de una lógica bastante habitual, en la que el foil se utiliza únicamente para destacar o jerarquizar. Acá, la luz termina de dibujar la etiqueta.
Para mí, ahí está lo útil: los materiales pueden ampliar una idea, generar una lectura menos evidente y abrir posibilidades que no existen en una impresión completamente plana. El recurso cobra sentido cuando permite mostrar algo que el diseño, por sí solo, no alcanza a resolver.
3• La dimensión táctil del vino de alta gama
Mayerhofer: Tus diseños invitan de manera inevitable a ser tocados. Para lograr ese impacto, utilizaste las herramientas de alta precisión de Hinderer + Mühlich (H+M) para esculpir relieves y microtexturas. Para vos, ¿qué rol juega el sentido del tacto en la percepción de un producto premium y cómo convive el relieve con la ilustración o la idea que dibujaste en el papel?
Nano Alfonsín: El tacto tiene algo muy directo: no necesita demasiadas explicaciones. Cuando una persona toma una botella, percibe rápidamente el cuidado puesto en el papel, en los bordes, en los cambios de nivel y en la precisión de cada detalle.
En este proyecto utilizamos diferentes herramientas de H+M: relieves redondos y planos, bajorrelieves y un microembossing perimetral. No buscábamos que toda la etiqueta tuviera volumen ni convertir cada técnica en protagonista. Nos interesaba darle distintos comportamientos a la superficie para enriquecer el diseño y la experiencia.
Los relieves y bajorrelieves pueden volver más presente una figura, reforzar el límite de un marco o cambiar la manera en que la luz recorre la superficie. También permiten que distintas zonas de la ilustración produzcan sensaciones diferentes al tacto.
“Para mí, un producto premium no se define por la cantidad de terminaciones que acumula, sino por cómo las controla. El tacto funciona cuando potencia la idea; cuando busca impresionar por sí solo, se nota bastante rápido.”



4• De la pantalla a la botella (reimaginar la portada del relato fundacional): El desafío técnico
Mayerhofer: Al reflexionar sobre este proyecto, mencionaste que el objetivo fue “reimaginar la portada del relato fundacional de Mayerhofer”. Al llevar un archivo digital bidimensional al volumen real de la botella, ¿cómo vivís esa etapa crítica donde tu narrativa original empieza a dialogar con las tecnologías de estampado y el soporte técnico para materializarse físicamente en el vidrio tal como lo imaginaste?
Nano Alfonsín: La etiqueta real es la verdad.
En la pantalla, el diseño vive en un mundo bastante obediente: no hay materiales, presiones, curvaturas, reflejos imprevisibles ni tolerancias de producción. Cuando la pieza pasa al papel y después a la botella, empiezan a aparecer preguntas que el archivo no podía responder.
En este proyecto, el desafío era preservar el espíritu de la portada de un antiguo libro de aventuras utilizando tecnologías contemporáneas. Buscábamos que la técnica enriqueciera la pieza sin destruir su atmósfera y que el lenguaje histórico no limitara las posibilidades materiales.
Ahí el diálogo con los especialistas resulta fundamental, porque una idea no pasa intacta de la pantalla al papel. El stamping, los relieves y las microtexturas tienen comportamientos propios, y entenderlos permite ajustar el diseño para que cada recurso sume sin imponerse.
Esa realidad del mundo físico me parece saludable. Obliga a tomar decisiones y a prestar atención a detalles que en pantalla no existen. A veces incluso aparece un resultado que no habíamos previsto, pero que mejora la idea original.
En ese punto, materializar también es diseñar.

5• La evolución de la búsqueda estética en la región
Mayerhofer: Haber llevado tus propuestas a escenarios globales como Mónaco en Make a Mark te otorga una mirada muy amplia de las tendencias actuales. Al mirar el panorama del diseño de vinos en nuestro territorio, ¿hacia dónde creés que se está moviendo la búsqueda estética y la experimentación de los estudios de vanguardia?
Nano Alfonsín: Creo que el diseño de vinos en nuestra región está empezando a dejar de preocuparse tanto por “parecer vino”.
Durante muchos años, lo premium estuvo muy asociado a un conjunto reconocible de códigos: escudos, serifas, dorados, paisajes, tradición europea y cierta solemnidad. Son recursos válidos, pero cuando se repiten demasiado terminan hablando más de la categoría que de la marca.
Hoy veo una búsqueda más autoral. Hay estudios trabajando con ilustración, fotografía, tipografía experimental, estructuras, papeles y tecnologías de impresión desde lugares mucho menos previsibles. También existe una mayor libertad para incorporar humor, extrañeza, color o lenguajes culturales que antes parecían incompatibles con un vino de alta gama.
La evolución no pasa necesariamente por hacer etiquetas más extravagantes. Pasa por construir proyectos más específicos: piezas que no podrían pertenecerle a cualquier bodega.
Participar en Make a Mark y presentar proyectos en escenarios internacionales permite comprobar que la innovación técnica y conceptual puede surgir desde contextos muy distintos. Mendoza, en particular, reúne una cultura vitivinícola profunda, conocimiento técnico y una escena creativa capaz de generar propuestas contemporáneas con una identidad difícil de replicar.
La región está consolidando una manera propia de diseñar y contar sus historias, apoyada en todo ese conocimiento acumulado.-